La Caballerosidad del no Caballero
Siempre me ha gustado observar las verdades absolutas de la sociedad desde enfoques relativos. Poner en entredicho piedras angulares, esas reglas básicas de nuestro sistema desde un punto de vista lógico. Es una manía que no puedo evitar. Me encanta discutir con trogloditas inflexibles que generalmente comienzan a soltar espuma por la boca ante la falta de argumentos. Sobretodo, disfruto la forma en que se lee perfectamente en sus ojos que jamás, JAMÁS, le habían dado una vuelta al tema en sus cabezas, ¿Para qué carajo invertir tiempo de uso de sus neuronas en semejante banalidad? Para eso las reglas están puestas, te ayudan a la conservación de las neuronas bajo el lema de "lo que no se usa, no se gasta".
Uno de los temas que he tenido la oportunidad de discutir en un par de oportunidades es la "caballerosidad". Siempre me ha molestado sobremanera la concepción, que se tiene generalmente (al menos en Venezuela y parte de Latinoamérica) sobre el "perfecto caballero". A través de la observación he llegado a concluir que cualquier acción destinada a quitarle trabajo a una mujer se interpreta como caballerosidad. Por ejemplo, abrirles las puertas, dejarlas pasar primero en cualquier sitio, moverles las sillas de las mesas, etc.
¿Donde entra mi relativización de la realidad expuesta? Precisamente en que a mi no me importa tanto el "qué", si no el "por qué". Pongamos un ejemplo, un "caballero" sale con una bella mujer para pasar una hermosa y romántica velada. El caballero maneja hasta el local, se baja del carro corriendo para abrirle la puerta del automóvil a la mujer que lo acompaña, le abre la puerta del local, le retira la silla para que se siente y la ayuda a empujarla hasta la mesa, comen, él paga la cuenta, le abre la puerta del local para que ella pueda salir, abre la puerta del vehiculo, la lleva hasta su casa y la deja en la puerta. Sí, la escena está llena de clichés y les aseguro que es absolutamente intencional. Lo que acabamos de presenciar, el "qué", fue una retahíla de actos caballerosos... O al menos eso pensaría la mayor parte de las personas que conozco. Pero a mi esas acciones no me importan, para descubrir la caballerosidad necesito el móvil, el "por qué". ¿Mientras ese individuo realizaba todas esas acciones, pensaba realmente en regalarle bonitos gestos a la persona que ama, o que al menos le gusta, ó simplemente estaba siguiendo el protocolo habitual para llevarse a una mujer a la cama? Les aseguro que la mayor parte de los hombres lo hacen por la segunda razón. En muchas ocasiones he visto a mujeres que no han vuelto a ver a este "perfecto caballero" después de que él consigue su objetivo, o si se llega a establecer una relación duradera, lo más probable es que la caballerosidad disminuya drásticamente con el paso del tiempo. ¿Son esos caballeros? ¿La caballerosidad depende únicamente de sus gestos? No importa la respuesta, lo importante es al menos haber considerado esas interrogantes alguna vez. Tal vez, si eres mujer y nunca has pensado en esto, hayas confundido a tu caballero de plateada armadura con un patético machista. Sí, tal vez todos esos gestos que te regaló sólo fueron el protocolo a seguir para que un tipo que piensa que las mujeres solo son un objeto, consiga su objetivo.
Este post se lo dedicó a cierta amiga, con la que ya tuve ésta discusión. Creo que de alguna forma logré mi objetivo, porque estuvo una semana debatiendo el tema conmigo, trayendo nuevas ideas para "derrotarme". Al final en estos temas no existen "ganadores", y es precisamente eso lo que intento mostrar, que nada es absoluto, que todas las reglas "no escritas" como ésta son debatibles y se pueden poner en entredicho, con sólo someterlas a un leve razonamiento. No importa que aceptes las reglas que te dan, que decidas seguirlas, pero al menos debes estar consciente que lo haces, y de vez en cuando preguntarte por qué lo haces.
Etiquetas: caballerosidad, machismo, reglas sociales

2 Comments:
Estimado amigo,
Reitero lo dicho, me encantan sus escritos.
Sobre el tema de la caballerosidad tienes mucha razón; sin embargo, esa caballerosidad que siguen algunos seres al pie de la letra como un guión, se delata.
Me doy cuenta de inmediato cuando una persona trata de fingir una cortesía que no saca a pasear con regularidad; actos forzados, torpes, sin ningún sustento.
La amabilidad, la caballerosidad, la generosidad, son actos espontáneos de los gentiles.
El "que" es una demostración de capacidad para cuidar.
El "por que" puede ser infinito.
En una pareja que tiene un interés romántico o sexual se adivina la intención.
Yo me pregunto: Es comprensible el hecho de cortejar a una mujer, tener sexo y luego desaparecer?, se justifica el esfuerzo?...
Creo que si "el señor" desaparece es porque la muchacha era lo que podríamos llamar "aburrida", "mala cama"... o de verdad es tan imbécil el señor en cuestión que practicar ese ritual de "caso, como y vuelo" le resulta estimulante. Sea cual sea la situación, felicito a tu amiga por no verlo más. Ganó ella.
Sucede, en mi humilde opinión, que
la de mayoría de las veces no es ese el motivo que impulsa a la gente a tener gestos amables porque también los hijos le retiran la silla a su mamá, le abren la puerta, le llevan las cosas incómodas o pesadas. Mis hijos lo hacen conmigo y te confieso que en los restaurantes las personas se sorprenden en ocasiones porque uno de ellos es pequeño, para nosotros resulta algo natural que practicamos a diario, es parte de nuestras vidas.
Yo también tengo gestos con las personas a mi alrededor, le doy paso a las personas en la calle; si alguien espera en el supermercado que yo tome un carrito o un ticket, le entrego el mio y tomo el siguiente.
Esos gestos tienden a multiplicarse a través de nuestra conducta.
Lamentablemente, hay monos que copian lo malo, nunca lo bueno, y si lo copian es para conseguir sexo únicamente.
Gracias por publicar tu debate y darme oportunidad de participar. Lo importante es intercambiar ideas y si algún mono nos lee, espero que comprenda que la caballerosidad no solo sirve para ir acompañado a la cama, también sirve para vivir mejor o sentirte mejor cuando pones la cabeza en la almohada todos los días.
Un gran abrazo.
Fran
Hola Fran,
Excelente comentario, digno de un post por sí sólo ;)... Me encanta que existan mujeres con la inteligencia necesaria para no caer en los embaucos de estos farsantes.
En cuanto a lo de tener sexo y desaparecer, creeme que lo hacen por más buena que sea la experiencia. Evidentemente existen aquellos insatisfechos que simplemente no quieren repetir con la dama porque la experiencia no lo amerita, pero también están los que ven la actividad como un deporte. Estos falsos caballeros, simplemente coleccionan trofeos, convirtiendose en seres incapaces de apreciar la experiencia. Les aburre compartir por mucho tiempo con la misma mujer porque lo de ellos es probar, coleccionar, acumular. Como tu misma lo dices, el ritual les resulta estimulante.
Y me encanta lo que estas haciendo con tus hijos. Comparto contigo lo del efecto multiplicador, granos de arena que ayudan a cambiar un poco este triste mundo.
Saludos
PD: Cuál es tu blog ahora? Era un asiduo lector pero a partir de un momento no pude entrar más, creo que porque lo hiciste privado, y ahora no recuerdo la dirección. Me encantaría seguir leyendote.
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