lunes, junio 22, 2009

La Caballerosidad del no Caballero

Siempre me ha gustado observar las verdades absolutas de la sociedad desde enfoques relativos. Poner en entredicho piedras angulares, esas reglas básicas de nuestro sistema desde un punto de vista lógico. Es una manía que no puedo evitar. Me encanta discutir con trogloditas inflexibles que generalmente comienzan a soltar espuma por la boca ante la falta de argumentos. Sobretodo, disfruto la forma en que se lee perfectamente en sus ojos que jamás, JAMÁS, le habían dado una vuelta al tema en sus cabezas, ¿Para qué carajo invertir tiempo de uso de sus neuronas en semejante banalidad? Para eso las reglas están puestas, te ayudan a la conservación de las neuronas bajo el lema de "lo que no se usa, no se gasta".

Uno de los temas que he tenido la oportunidad de discutir en un par de oportunidades es la "caballerosidad". Siempre me ha molestado sobremanera la concepción, que se tiene generalmente (al menos en Venezuela y parte de Latinoamérica) sobre el "perfecto caballero". A través de la observación he llegado a concluir que cualquier acción destinada a quitarle trabajo a una mujer se interpreta como caballerosidad. Por ejemplo, abrirles las puertas, dejarlas pasar primero en cualquier sitio, moverles las sillas de las mesas, etc.

¿Donde entra mi relativización de la realidad expuesta? Precisamente en que a mi no me importa tanto el "qué", si no el "por qué". Pongamos un ejemplo, un "caballero" sale con una bella mujer para pasar una hermosa y romántica velada. El caballero maneja hasta el local, se baja del carro corriendo para abrirle la puerta del automóvil a la mujer que lo acompaña, le abre la puerta del local, le retira la silla para que se siente y la ayuda a empujarla hasta la mesa, comen, él paga la cuenta, le abre la puerta del local para que ella pueda salir, abre la puerta del vehiculo, la lleva hasta su casa y la deja en la puerta. Sí, la escena está llena de clichés y les aseguro que es absolutamente intencional. Lo que acabamos de presenciar, el "qué", fue una retahíla de actos caballerosos... O al menos eso pensaría la mayor parte de las personas que conozco. Pero a mi esas acciones no me importan, para descubrir la caballerosidad necesito el móvil, el "por qué". ¿Mientras ese individuo realizaba todas esas acciones, pensaba realmente en regalarle bonitos gestos a la persona que ama, o que al menos le gusta, ó simplemente estaba siguiendo el protocolo habitual para llevarse a una mujer a la cama? Les aseguro que la mayor parte de los hombres lo hacen por la segunda razón. En muchas ocasiones he visto a mujeres que no han vuelto a ver a este "perfecto caballero" después de que él consigue su objetivo, o si se llega a establecer una relación duradera, lo más probable es que la caballerosidad disminuya drásticamente con el paso del tiempo. ¿Son esos caballeros? ¿La caballerosidad depende únicamente de sus gestos? No importa la respuesta, lo importante es al menos haber considerado esas interrogantes alguna vez. Tal vez, si eres mujer y nunca has pensado en esto, hayas confundido a tu caballero de plateada armadura con un patético machista. Sí, tal vez todos esos gestos que te regaló sólo fueron el protocolo a seguir para que un tipo que piensa que las mujeres solo son un objeto, consiga su objetivo.

Este post se lo dedicó a cierta amiga, con la que ya tuve ésta discusión. Creo que de alguna forma logré mi objetivo, porque estuvo una semana debatiendo el tema conmigo, trayendo nuevas ideas para "derrotarme". Al final en estos temas no existen "ganadores", y es precisamente eso lo que intento mostrar, que nada es absoluto, que todas las reglas "no escritas" como ésta son debatibles y se pueden poner en entredicho, con sólo someterlas a un leve razonamiento. No importa que aceptes las reglas que te dan, que decidas seguirlas, pero al menos debes estar consciente que lo haces, y de vez en cuando preguntarte por qué lo haces.

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lunes, junio 01, 2009

Disertaciones Filosóficas

Siempre ha sido difícil para un tipo como yo adaptarse a la sociedad. No es una cuestión de timidez, o de que no quiera hacerlo, es más bien una incapacidad real para comunicarme. La falta de experiencia en los temas comunes, que son los únicos que la mayoría de las personas manejan, me dificultan las conversaciones. El hecho de estar poco interesado en los mejores licores, las mejores ropas, la música de moda y adicionalmente mi percepción del mundo, radicalmente distinta, me hace estar aislado. Incluso en la presencia del mismo fenómeno, mis observaciones sobre el mismo se diferencian del común de las opiniones. En algo tan simple como conversar sobre el visionado de una película me formo una opinión tan diferenciada del común que se hace difícil compartirla.

Todo lo anterior es el preámbulo de porqué lo que sigue a continuación está en mi blog. Quizás a algunas personas les parezca absolutamente normal, no importa, no es nada extraño que sientan eso, pero se que a algunos anormales como yo les va a parecer gracioso. Al final, tomo esto como una de las pequeñas muestras del porqué prefiero ser un tipo solitario. A continuación les presento el fragmento de una conversación sostenida por un par de los especimenes más representativos de mi ambiente laboral.

Dos de mis compañeras de trabajo se acaban de encontrar en la fotocopiadora y tuvieron esta interesante y extremadamente profunda disertación filosófica:

Sujeto A: Oye, por que te pusiste esa blusa estampada sobre una pantalón amarillo?
Sujeto B: Por qué? Que tiene?
Sujeto A: No, es que eso es un crimen... Jamás se debe combinar una prenda de color fuerte con un estampado... Pareces un carnaval...
Sujeto B: Claro pero eso no es valido para el canutillo (¿?)
Sujeto A: Ay por dios, peor todavía... El canutillo esta pasado de moda
Sujeto B: Disculpa, pero el canutillo JAMÁS pasa de moda
Sujeto A: Jajajaja, claro que si, vamos a consulta con X para que veas que dice lo mismo
Sujeto B: Que apuestas a que no?
Sujeto A: Te apuesto un bienmesabe y un moka
Sujeto B: Ok, trato hecho.
El sujeto B se retira de la fotocopiadora, bamboleando sus caderas hacia los lados con aire despectivo (no la vi pero lo deduzco por el siguiente comentario)
Sujeto A: Ay por dios, te digo algo, las modelos caminan moviendo sus caderas hacia adelante y hacia atrás (¿?) y las que caminan moviendo las caderas hacia los lados son las malandras y las marginales.

Eso es todo. A veces no hay que buscar tan lejos

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