lunes, marzo 30, 2009

El Sr. “Verga, en Serio?”

El día de hoy voy a hablar de un tipo de sujetos que son comunes en cualquier país en cualquier parte del mundo. Estos señores, cuyo perfil es extremadamente simple de explicar, son maravillosos cuando antisociales como yo se ven obligados a interactuar con otras personas, pero extremadamente aburridos cuando están ocupando tiempo que no estás obligado a compartir. Lo maravilloso de este espécimen es que lo puedes mantener contento con frases de asombro como la expresada en el titulo y la que le da el nombre al perfil descrito: “Verga, en serio?”, aunque también sirven otras frases similares como: “Wow, no te creo”, “Mentira, es imposible!!!” o cualquier otra por el estilo. Lo importante es que demuestres impresión, que el individuo sienta que estas realmente impactado por sus comentarios, lo demás no importa, por eso son tan llevaderos para tipos como yo, puedes perfectamente estar recordando aquella película que viste el día anterior y que te encantó, o pensando en que vendrá en la siguiente página del libro que estás leyendo y cuando sientas una pausa, mencionar una de las frases anteriores y listo, el personaje seguirá conversando satisfecho. Es fácil detectar a estos individuos y estoy seguro que más de uno se sentirá completamente identificado con la conversación que pongo a continuación y que sirve como ejemplo:

Tu: Ayer fui a la playa y el mar estaba picado, habían olas terribles.
Sr. Verga, en serio?: Sí, me imagino. Aunque probablemente no haya sido nada comparado con la experiencia que tuve yo en Indonesia en 2004, cuando tuve que nadar sobre un tsunami para salvar mi vida.
Tu: (todavía no te consta que es el perfil así que intentas seguir conversando) Wow! Increíble! Por mi parte yo tengo malos recuerdos de Indonesia, estuve por allá en el año 2000 y fui atracado por unos pandilleros que me despojaron de mi teléfono celular y mi reloj.
Sr. Verga, en serio?: Y te lamentas por eso? Eso no es nada. En mis últimas vacaciones en Nigeria fui secuestrado por un grupo revolucionario que me robó un maletín con 800.000 dólares y además fui torturado durante una semana antes de que decidieran soltarme.
Tu: (Perfil identificado!!!) Verga, en serio?
Sr. Verga, en serio?: Sí, y eso no es nada. En bla, bla, bla, bla, bla (listo, piloto automático y cuando sientas la pausa, comentario de asombro)

A los que alguna vez en su vida se hayan encontrado con un tipo de estos se sentirá totalmente identificado con este post, y a los que no, espero que esto les sirva como un manual de supervivencia.

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martes, marzo 17, 2009

Las Costumbres del Venezolano: La Risa y el Metro

Voy a inaugurar mi Blog con este post porque la idiosincrasia nacional es uno de los motivos que me llaman a reflexionar más a menudo. Y generalmente también me hacen reír.

Nunca he podido comprender completamente cuál es el motivo por el cual el venezolano se ríe de todo. Es impresionante, digno de un estudio serio. No importa lo que les digas, salvo contadas excepciones, todo es un chiste, y si tu eres una persona que se toma las cosas en serio, al menos aquellas que bajo tu consideración merecen ser tratadas seriamente, vas a ser inmediatamente catalogado y etiquetado como “amargado”. Es inevitable. Cualquier persona que se tome en serio un par de cosas en su vida y viva en Venezuela sabrá que es así. Para explicarles un poco mejor mi punto, paso a mencionar algunos ejemplos que me han dejado marcado y que seguramente a ustedes, si son ciudadanos de a pie como yo, les resultaran familiares:

- Mi primer ejemplo está relacionado con el titulo del post y es el metro. Es increíble lo que uno puede observar allí a cualquiera de las horas pico en cualquier estación. No señores, no me refiero a los actos de barbarie y criminalidad que se comenten a diario en ese medio de transporte. No me refiero a las personas que a diario intentan entrar al vagón empujando a los que están entrando delante de ellos e incluso a los que intentan salir. Tampoco me refiero a los que sin discriminar empujan a mujeres embarazadas, niños y ancianos. No, a ellos los entiendo. Me pueden parecer seres detestables, ignorantes, desconsiderados, pero me resultan perfectamente comprensibles; existe un impulso racional para actuar como actúan: simplemente quieren entrar en ese tren y no en el siguiente. Lo que escapa completamente de mi comprensión es la risa, no la risa de ellos, ellos seguro que se la pueden estar pasando magníficamente bien actuando como animales. Me refiero a las victimas, esa mujer embarazada con el tubo donde la gente se sujeta incrustado en el cuerpo de su futuro hijo mientras se orina de la risa a riesgo de adelantar el parto, esa señora que acaba de salir del trabajo cargada de bolsas y que sonríe feliz de la vida, aunque con dificultad, porque es difícil sonreír cuando tu cara esta pegada contra una de las ventanillas de las puertas, ese grupo de cuerpos indefinible, juntados a presión por las bestias que pujan por entrar, donde sólo hay una característica en común: la risa. Si señores, a eso me refiero, a ese montón de gente cuyas hemorroides revientan ante el poder de sus propias carcajadas, cuando a mi parecer están siendo torturados.

- El segundo ejemplo, es algo que he visto a menudo en las calles del centro. Todo el mundo sabe que en Venezuela un semáforo en verde para los peatones es condición necesaria, mas no suficiente para que una persona pueda cruzar la calle. La condición suficiente es mirar hacia todos los lados por los que podría circular un vehículo (que puede ser en el sentido de la vía, en sentido contrario, lateralmente, etc.) y posteriormente se puede proceder a cruzar, obviamente, sin perder de vista ninguno de los puntos de donde podría surgir un vehiculo. Pues he observado con curiosidad que ante la imprevista y común aparición de un motorizado en medio de dos carros, que pasa cerca de una señora que estaba a punto de cruzar la calle lo suficientemente cerca como para hacer pensar que cercenaría su vida, la reacción de la señora y de una parte de los presentes es exclamar: “casi me mata” mientras estallan en sonoras carcajadas.

A eso me refiero, es parte de la cultura del venezolano, reacciones típicas que nos definen como sociedad. Iba a incluir en el post una reflexión sobre el tema al margen de lo cómicas que puedan parecer las situaciones descritas, pero no lo voy a hacer ahora. Por hoy quedémonos con la risa.

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